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La Iglesia Nazaret es una congregación cristiana evangélica independiente, situada en Algeciras, Cádiz, en España. Seguimos a Jesús y sus mandamientos, y confiamos en la Biblia como fuente de la verdad de Dios.

A continuación puedes encontrar más información sobre nosotros, en formato pregunta-respuesta.

La iglesia evangélica es una rama cristiana que se define principalmente por entender que la Biblia es la autoridad máxima del cristiano. Al ser la Palabra de Dios, debe ser la fuente de la verdad que Dios ha querido transmitir.

A lo largo de la historia el cristianismo fue adoptando ideas y doctrinas diversas, lo cual causó en muchos casos una corrupción del mensaje original. El movimiento evangélico surgió como una respuesta a este problema, adoptando de nuevo la Biblia como única guía, sin intervenciones externas.

El nombre "evangélico" se extendió debido al énfasis que estos cristianos hacían en los evangelios. Después de todo, si el cristianismo es Cristo, y sus enseñanzas las narran los evangelios, ¿qué mejor manera de vivir la vida cristiana que teniendo estos libros como principal guía?

Nuestras creencias se basan exclusivamente en las enseñanzas de la biblia:

Hay un solo Dios, eternamente constituido por Tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Seguimos a Jesucristo, el Salvador del mundo, Dios hecho hombre, en cuyo nombre únicamente podemos ser salvos. Él, que resucitó y ascendió a los cielos, vendrá de nuevo con gran poder y gloria.
Creemos en el Espíritu Santo, el cual regenera, transforma y santifica.
Obedecemos las Sagradas Escrituras, divinamente inspiradas, las cuales enseñan, instruyen y perfeccionan.
Entendemos que la fe es condición indispensable para salvarse, pues "el justo vivirá por la fe".
Esperamos la resurrección para vida eterna en un mundo nuevo de justicia y paz, y predicamos que Dios juzgará a cada persona.
Declaramos la unidad de la iglesia universal, cuerpo de Cristo, fundamentada en la roca que es Cristo.

¡Ni por asomo! Una secta es (según el diccionario) una doctrina religiosa "que se aparta de lo ortodoxo". Dado que nos guiamos única y exclusivamente por la Biblia, ¡difícilmente podrá encontrarse gente más ortodoxa que nosotros!

Muchos han manipulado la Biblia para que diga cosas diferentes, o han añadido otros libros, pero no es este el caso de la Iglesia Evangélica. De hecho, no importa si usamos una versión de la Biblia católica, protestante, ortodoxa o judía: las doctrinas bíblicas permanecen inalterables y claras.

Más aún, en su amor por divulgar la Palabra de Dios, el mundo protestante (en el que se incluye el evangélico) se ha distinguido por la traducción y publicación de la Biblia en miles de lenguas.

Ser fiel a la Biblia es la mejor medicina para no caer en sectarismos. El evangelio sencillo, como lo enseñó Jesucristo, sin excentricidades ni doctrinas rocambolescas, es la base del mundo evangélico.

Aunque ambas iglesias son cristianas y comparten la Biblia como base de su creencia, la Iglesia Católica Romana ha añadido a lo largo del tiempo a su teología otros dogmas y doctrinas procedentes de fuentes extrabíblicas, y a las cuales da igual autoridad que ésta (o incluso mayor), como son la tradición, los concilios o la cátedra papal.

Los evangélicos entendemos que la Biblia debe tener siempre la última palabra, ya que ha sido dada por Dios, y nunca las ideas humanas deben anteponerse a sus enseñanzas.

A continuación enumeramos algunos de los principales y más visibles puntos de discordancia, señalando la visión del mundo evangélico sobre la cuestión:

Cristo es la cabeza de la iglesia, la única autoridad en el cielo y la tierra. La autoridad del papa y del obispado de Roma no se correponde con el testimonio bíblico, por lo que no es reconocida por la Iglesia Evangélica.
La Biblia enseña que hay "un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Timoteo 2:5). Es Cristo el que nos acerca al Padre y el que intercede por nosotros; la Virgen y los Santos no participan en esta tarea exclusivamente divina.
El perdón de los pecados es autoridad de Dios, y se produce mediante el arrepentimiento de la persona, que confiesa a Dios sus faltas: "Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad." (1 Juan 1:9). La confesión y absolución por parte de la jerarquía eclesiástica no se basa en la enseñanza bíblica.
La Biblia muestra a María como la bienaventurada mujer que tuvo el privilegio de dar a luz al Hijo de Dios, y fue escogida por gracia para ello. A más de esto, María fue una mujer normal, que nació con la misma condición pecadora que el resto (sólo Cristo nació sin pecado), vivió como una mujer de su tiempo (teniendo más hijos después de Jesús) y partió de esta tierra como cualquier otra persona.
Fue la influencia pagana la que poco a poco hizo que la figura de María fuera divinizándose hasta el punto que vemos hoy en día (llegando a tener más importancia "práctica" en la iglesia católica que el propio Jesucristo), pero todo esto está completamente alejado de la verdad bíblica.
La construcción y veneración de imágenes está prohibida a lo largo de la Biblia (véase Éxodo 20:4-5), sea cual sea su objeto, y por ello tales prácticas no se dan en la Iglesia Evangélica. Asimismo, la adoración solo se debe a Dios, lo cual excluye a la Virgen y a los Santos de cualquier tipo de liturgia.
Los ministros (pastores, obispos...) evangélicos pueden casarse libremente, tal y como se indica en la Biblia (".. el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio ..", 1 Timoteo 3:2).

Nuestro principal objetivo como iglesia es el proclamar al mundo que Jesucristo ha venido para darnos salvación. Todo lo que hacemos tiene como fin dar a conocer el mensaje de la Biblia y ayudar a que muchos puedan acercarse a la luz del evangelio y recibir la vida eterna.

La iglesia es un lugar de encuentro donde venimos a buscar a Dios y a darle la adoración que merece como creador y soberano. Jesucristo dijo que "donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18:20). Las puertas están siempre abiertas para cualquiera que busque alcanzar la paz que sólo Cristo da.

Aparte de nuestra labor espiritual, y también siguiendo el ejemplo de Jesucristo, que nos enseñó a amar a nuestro prójimo, la iglesia también realiza una labor social, ayudando a las personas con dificultades y menos favorecidos económicamente.